Unidad de Dolor Pélvico Crónico y Nervio Pudendo

Unidad de Dolor Pélvico Crónico y Nervio Pudendo · Madrid

¿Sientes dolor pélvico, molestias en el periné o dolor al sentarte?

El dolor pélvico puede tener diferentes orígenes y, en algunos casos, estar relacionado con estructuras nerviosas como el nervio pudendo. Una valoración especializada permite estudiar qué está provocando los síntomas y definir los siguientes pasos.

  • Valoración especializada del dolor
  • Estudio de posibles causas neurológicas
  • Diagnóstico y tratamiento personalizado
Persona con molestias en la zona pélvica

¿Reconoces alguno de estos síntomas?

Son síntomas de los que a menudo cuesta hablar. Si te reconoces en alguno, no significa que tengas un diagnóstico concreto: indica que conviene estudiar el origen.

  • Dolor que aumenta al permanecer sentado Notas que va a más cuanto más tiempo pasas sentado.
  • Dolor, ardor o sensación incómoda en el periné La zona entre los genitales y el ano, con molestias que pueden ser constantes o intermitentes.
  • Dolor genital persistente Una molestia que no desaparece y condiciona tu día a día.
  • Dolor localizado en la pelvis Una zona concreta que te duele de forma repetida o continuada.
  • Dolor en el coxis Molestia al sentarte, al levantarte o al cambiar de posición.
  • Sensación de presión o cuerpo extraño en la zona pélvica Como si hubiera algo que no debería estar ahí, sin una causa clara.
  • Molestias después de determinadas cirugías pélvicas Dolor o sensaciones nuevas que no tenías antes de la intervención.
  • Dolor de características neuropáticas en la zona Ardor, descargas, hormigueo o una sensibilidad distinta de la habitual.

No todo el dolor pélvico tiene la misma causa

Diferentes músculos, nervios y estructuras de la pelvis pueden producir síntomas parecidos. Por eso es importante localizar el origen antes de decidir un tratamiento.

  • Nervio pudendo

    Puede estar relacionado con determinados cuadros de dolor perineal o genital y con molestias que aumentan al sentarse.

  • Coxis

    El dolor localizado en esta zona puede producir molestias importantes al sentarse o cambiar de posición.

  • Otros nervios pélvicos

    Diferentes estructuras nerviosas pueden producir dolor neuropático o alteraciones sensitivas.

  • Secuelas tras cirugía o traumatismo

    En algunos pacientes el dolor puede aparecer después de procedimientos quirúrgicos, lesiones o traumatismos.

  • Dolor pélvico complejo

    En determinados casos pueden intervenir varias estructuras y ser necesaria una valoración más amplia.

Encontrar el origen es el primer paso

El diagnóstico del dolor pélvico requiere analizar los síntomas, realizar una exploración clínica y considerar las posibles estructuras implicadas.

  1. Historia clínica y síntomas

    Analizar cuándo aparece el dolor, dónde se localiza, qué lo empeora y cómo afecta a la vida diaria.

  2. Exploración especializada

    Valoración clínica dirigida a identificar las estructuras que podrían estar relacionadas con los síntomas.

  3. Estudio del componente nervioso

    Cuando está indicado, valorar si existe participación de determinados nervios, incluido el nervio pudendo.

  4. Plan personalizado

    Definir las opciones diagnósticas o terapéuticas según los hallazgos encontrados.

¿Puede estar implicado el nervio pudendo?

El nervio pudendo es un nervio que recorre la pelvis y aporta sensibilidad a zonas como el periné y los genitales.

En su recorrido pasa por distintos puntos anatómicos, entre ellos el conocido como Canal de Alcock. Cuando el nervio está irritado, comprimido o dañado, puede relacionarse con determinados cuadros de dolor pélvico, perineal o genital, incluidas las molestias que aumentan al sentarse.

Tener dolor al sentarse no significa automáticamente tener una neuropatía del pudendo.

Es necesario valorar el conjunto de síntomas y descartar otros posibles orígenes.

El tratamiento depende del origen del dolor

No existe un único tratamiento para todos los pacientes con dolor pélvico. Según el diagnóstico y las características del caso, pueden valorarse distintas estrategias cuando exista indicación médica.

No todas estas opciones se aplican siempre: dependen del diagnóstico y de cada paciente. No pueden prometerse la curación ni la desaparición definitiva del dolor.

  • Procedimientos ecoguiados

    La ecografía puede ayudar a dirigir determinados procedimientos, cuando está indicado.

  • Bloqueos diagnósticos o terapéuticos

    Pueden ayudar a valorar el origen del dolor o a tratarlo, según el caso.

  • Neuromodulación e intervencionismo del dolor

    Se valoran únicamente cuando existe indicación médica.

  • Abordajes dirigidos a estructuras nerviosas concretas

    Cuando el estudio indica que un nervio determinado puede estar implicado.

  • Derivación o trabajo conjunto con otros especialistas

    Cuando el caso lo requiere.

Dolor pélvico no significa automáticamente nervio pudendo

Síntomas similares pueden aparecer por diferentes causas. Por eso, el objetivo de la consulta no es partir de un tratamiento predeterminado, sino estudiar qué estructuras pueden estar generando el dolor.

  • Síntomas
  • Localización del origen
  • Tratamiento personalizado
Dr. Miguel García Bellón, especialista en dolor pélvico y neurofisiología en Madrid

Dr. Miguel García Bellón

Anestesia, Tratamiento del Dolor y Neurofisiología

Su enfoque se centra en estudiar cuadros de dolor complejos, identificar las estructuras que pueden estar implicadas y establecer un abordaje individualizado para cada paciente.

En una problemática tan sensible, la valoración se plantea con discreción, explicando cada paso y decidiendo con el paciente qué estudio o tratamiento puede tener sentido.

Preguntas frecuentes

¿Por qué me duele la zona pélvica cuando estoy sentado?

Al sentarnos, parte del peso del cuerpo se apoya en la zona pélvica, y estructuras como los músculos, los nervios o el coxis pueden ser sensibles a esa presión.

El origen puede ser muy diferente de una persona a otra: el nervio pudendo, el coxis, la tensión muscular u otras causas. No es posible saberlo sin una valoración médica.

¿Qué síntomas puede producir el nervio pudendo?

Cuando este nervio está afectado, puede relacionarse con dolor, ardor, hormigueo o cambios de sensibilidad en el periné o la zona genital y, en algunos casos, con molestias que aumentan al sentarse.

Estos mismos síntomas pueden tener otros orígenes, por lo que no permiten por sí solos llegar a un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica una posible afectación del nervio pudendo?

Se parte de la historia clínica y de los síntomas, seguida de una exploración especializada. Cuando está indicado, se valora también el componente nervioso y otras pruebas complementarias.

Ninguna prueba aislada suele bastar: lo importante es valorar el conjunto de los hallazgos.

¿Todo dolor perineal está relacionado con el nervio pudendo?

No. El dolor en el periné puede deberse a causas musculares, a otros nervios, a estructuras próximas o a antecedentes como una cirugía o un traumatismo, entre otras posibilidades.

Por eso el primer paso es estudiar el origen, sin asumir un diagnóstico de partida.

¿El dolor pélvico puede aparecer después de una cirugía?

En algunos pacientes, el dolor puede aparecer tras procedimientos quirúrgicos, lesiones o traumatismos. No ocurre siempre ni tiene por qué tener la misma causa.

Si notas un dolor nuevo o persistente tras una intervención, conviene comentarlo con un especialista para valorar su origen.

¿Existen tratamientos para el dolor del nervio pudendo?

Existen distintas estrategias que pueden valorarse según el diagnóstico y las características del caso, como procedimientos ecoguiados, bloqueos, técnicas de neuromodulación u otros abordajes, o el trabajo conjunto con otros especialistas.

No todas se aplican a todos los pacientes y no es posible garantizar la curación ni la desaparición definitiva del dolor.

¿Cuándo debería consultar por un dolor pélvico persistente?

Conviene consultar si el dolor se mantiene durante semanas, si limita actividades como sentarte, trabajar o dormir, si apareció tras una cirugía o un traumatismo, o si se acompaña de cambios en la sensibilidad.

Si los síntomas son intensos o de aparición brusca, no esperes a una consulta programada y acude a un servicio de urgencias.

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