El tejido adiposo contiene mucho más que grasa.

En su interior existe una fracción biológicamente activa rica en células estromales mesenquimales, pericitos, células vasculares y mediadores capaces de participar en los procesos naturales de reparación del organismo.

Mediante una técnica específica, una pequeña cantidad de grasa del propio paciente puede procesarse hasta obtener nanofat, un preparado autólogo de gran interés en medicina regenerativa.

¿Qué hace diferente al nanofat?

A diferencia de un injerto de grasa convencional, el objetivo del nanofat no es aportar volumen.

Su interés está en su potencial biológico.

Durante su preparación, el tejido adiposo se procesa mecánicamente para obtener una fracción muy fina, rica en componentes celulares y señales regenerativas.

Estas células pueden participar en procesos relacionados con:

  • reparación tisular;
  • formación de nuevos vasos sanguíneos;
  • modulación de la inflamación;
  • remodelación de la matriz extracelular;
  • activación de mecanismos locales de recuperación.

Células mesenquimales y reparación

Las células estromales mesenquimales presentes en el tejido adiposo tienen una elevada capacidad de comunicación con el tejido que las rodea.

Su acción no consiste únicamente en convertirse en nuevas células. Una parte fundamental de su efecto se produce mediante la liberación de factores de crecimiento, citocinas y señales biológicas capaces de modificar el entorno de una lesión.

En términos sencillos:

no se limita a infiltrar una sustancia. Se utiliza tejido vivo del propio paciente para favorecer una respuesta reparadora.

¿Por qué utilizar tejido adiposo?

El tejido adiposo es una fuente especialmente interesante de células estromales.

Puede obtenerse mediante un procedimiento relativamente limitado y posteriormente procesarse para concentrar su fracción con mayor interés regenerativo.

Además, al proceder del propio paciente, se trata de un tratamiento autólogo.

Una estrategia diferente al PRP

El plasma rico en plaquetas utiliza fundamentalmente las plaquetas y los factores que estas liberan.

El nanofat aporta algo diferente: una estructura celular y tisular más compleja procedente del propio tejido adiposo.

Por este motivo, dentro de una estrategia de medicina regenerativa avanzada, PRP y nanofat pueden utilizarse con objetivos biológicos distintos según el tejido afectado y el tipo de lesión.

El tratamiento empieza antes de infiltrar

La parte decisiva no es disponer de PRP, nanofat o cualquier otro producto regenerativo.

Es saber qué estructura está lesionada y dónde debe realizarse el tratamiento.

Por eso, la medicina regenerativa de precisión combina diagnóstico clínico, ecografía de alta resolución y procedimientos ecoguiados para depositar el tratamiento exactamente en el tejido que queremos tratar.

Primero identificar la lesión. Después elegir el tratamiento regenerativo adecuado. Y finalmente aplicarlo con precisión.