PRP con monocitos: más allá de las plaquetas en medicina regenerativa
Durante años, el plasma rico en plaquetas (PRP) se ha explicado casi exclusivamente por la concentración de plaquetas y la liberación de factores de crecimiento. Sin embargo, la reparación tisular es considerablemente más compleja.
La investigación actual está prestando cada vez más atención a las células inmunitarias presentes en determinados preparados de PRP, especialmente a los monocitos y a su interacción posterior con los macrófagos del tejido lesionado.
¿Qué aportan los monocitos?
Los monocitos son células del sistema inmunitario circulante capaces de migrar hacia los tejidos y participar en la respuesta inflamatoria y reparadora.
Tras una lesión, los monocitos pueden diferenciarse en macrófagos y contribuir a procesos esenciales:
- eliminación de tejido dañado;
- regulación de la inflamación;
- señalización a fibroblastos y otras células reparadoras;
- angiogénesis;
- remodelación de la matriz extracelular;
- transición desde la fase inflamatoria hacia la fase de reparación.
Por tanto, la regeneración no depende únicamente de administrar factores de crecimiento. Depende también de cómo se regula el entorno celular de la lesión.
Del concepto de inflamación al de inflamación controlada
Uno de los errores habituales es considerar que todos los leucocitos presentes en un PRP son necesariamente perjudiciales.
No es tan sencillo.
Los neutrófilos, linfocitos y monocitos tienen funciones biológicas diferentes. Por ello, hablar simplemente de PRP «rico» o «pobre» en leucocitos proporciona una información incompleta.
Los monocitos pueden intervenir en la transición de una respuesta inflamatoria inicial hacia una respuesta reparadora. Una vez incorporados al tejido, la interacción con el microambiente puede favorecer fenotipos de macrófagos relacionados con la resolución de la inflamación y la reparación tisular.
Estudios experimentales con concentrados plaquetarios ricos en células han observado cambios compatibles con reducción de mediadores proinflamatorios y aumento de marcadores asociados a fenotipos macrofágicos reparadores.
No todo PRP es igual
Dos preparados denominados simplemente «PRP» pueden contener concentraciones completamente distintas de:
plaquetas, neutrófilos, monocitos, linfocitos, hematíes, fibrina y proteínas plasmáticas.
También influyen la fuerza y duración de la centrifugación, el sistema utilizado, la fracción que se recoge y la forma de activación.
Esto explica parte de la enorme heterogeneidad de resultados publicados sobre PRP.
En determinados sistemas, recuperar la zona próxima a la capa leucoplaquetaria permite obtener una mayor concentración de plaquetas y leucocitos. Estudios experimentales han encontrado que estas fracciones celulares pueden liberar mayores cantidades de determinados factores de crecimiento y modificar la respuesta inflamatoria celular.
¿Es mejor un PRP con monocitos?
Actualmente no puede afirmarse de forma general.
La composición óptima probablemente depende del tejido que se trate, de si existe inflamación aguda o degeneración crónica y de la fase biológica de la lesión.
En algunas patologías tendinosas, una concentración leucocitaria elevada puede incrementar mediadores inflamatorios y catabólicos. En otras condiciones experimentales, los preparados celulares han mostrado mayor proliferación y señalización reparadora. Incluso en cirugía del manguito rotador existen resultados contradictorios entre estudios experimentales y clínicos.
Por tanto, más células no significa necesariamente mejor tratamiento.
El objetivo debería ser obtener la composición biológica adecuada para el tejido y la lesión que queremos tratar.
Hacia un PRP más preciso
El futuro de la medicina regenerativa probablemente no consistirá simplemente en preguntar cuántas plaquetas contiene una preparación.
Será necesario conocer también:
qué células contiene, en qué concentración, qué señales liberan y qué efecto producen sobre el microambiente lesionado.
Los monocitos son especialmente interesantes porque se encuentran en la frontera entre inflamación y reparación.
Pero todavía necesitamos estudios clínicos de calidad que permitan determinar qué concentración, qué preparación y qué indicaciones obtienen un beneficio clínico real.
El siguiente paso del PRP no es necesariamente concentrar más.
Es seleccionar mejor qué estamos administrando y por qué.