Las citoquinas autólogas Qrem son un tratamiento biológico obtenido a partir de la propia sangre del paciente. Su objetivo es concentrar mediadores con capacidad antiinflamatoria y moduladora, con la intención de actuar sobre el entorno biológico del tejido lesionado y no únicamente sobre el dolor.
A diferencia de una infiltración convencional con anestésico o corticoide, este tipo de tratamiento busca intervenir sobre mecanismos inflamatorios implicados en determinados procesos degenerativos y dolorosos. Entre sus aplicaciones más habituales se encuentran la artrosis, algunas tendinopatías y ciertas lesiones musculoesqueléticas crónicas, siempre tras una valoración clínica individualizada.
En la práctica, estas terapias pueden administrarse mediante infiltración ecoguiada de alta precisión, lo que permite depositar el producto directamente en la estructura seleccionada: articulación, tendón, zona periarticular o tejido lesionado.
La evidencia disponible es más sólida en artrosis, donde distintos estudios han mostrado mejoría del dolor y de la función.
¿Para qué pacientes puede plantearse?
Puede considerarse en pacientes con:
artrosis dolorosa
tendinopatías crónicas
lesiones musculoesqueléticas persistentes
dolor asociado a inflamación y degeneración tisular
respuesta insuficiente a tratamientos conservadores previos
No debe entenderse como una terapia capaz de “regenerar” cualquier tejido ni como un tratamiento universal. La indicación correcta depende del diagnóstico, del tejido afectado y del mecanismo predominante del dolor.
La clave no es infiltrar un producto biológico, sino identificar primero qué estructura está lesionada y si existe una indicación real para tratarla.