Unidad de Neuropatías por Atrapamiento · Madrid
Cuando un nervio está comprimido o irritado puede provocar hormigueo, dolor, pérdida de sensibilidad o debilidad. Identificar exactamente qué nervio está afectado es clave para poder tratar el problema correctamente.
Son molestias cotidianas que muchas personas normalizan durante meses. Si te reconoces en alguna, merece la pena estudiarla.
Estos síntomas pueden aparecer cuando un nervio está comprimido, irritado o lesionado. Es lo que se conoce como atrapamiento nervioso o neuropatía por atrapamiento.
El problema es que nervios diferentes pueden producir síntomas muy parecidos. Por eso lo importante no es intentar adivinar cuál es, sino localizar correctamente el origen.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica ni sirve para autodiagnosticarse.
Síndrome del túnel carpiano.
Atrapamiento cubital en el codo o la muñeca.
Atrapamiento en el codo.
Dolor relacionado con el hombro.
Puede producir alteraciones sensitivas o dificultad para levantar el pie.
Síndrome del túnel del tarso.
Meralgia parestésica.
Canal de Alcock.
Otros atrapamientos nerviosos que se estudian en la consulta.
En la Unidad de Neuropatías por Atrapamiento, el Dr. García Bellón combina tres herramientas para identificar qué nervio está afectado y dónde se encuentra el problema.
Se analizan tus síntomas, su evolución y la zona afectada, y se explora la sensibilidad y la fuerza para orientar qué nervio puede estar implicado.
Cuando está indicado, el estudio neurofisiológico permite valorar cómo funciona el nervio y si existen signos de afectación.
Permite visualizar el nervio y las estructuras que lo rodean para localizar dónde puede estar la compresión o la irritación.
El objetivo: saber qué nervio está afectado, dónde está el problema y qué tratamiento puede ser más adecuado.
Una vez localizado el origen del problema, el tratamiento se decide de forma individualizada. Según cada caso, el Dr. García Bellón puede realizar técnicas como las que se indican aquí.
Cuando el caso requiere tratamiento quirúrgico, puede derivarse al especialista correspondiente.
El tratamiento depende siempre del diagnóstico. No todos los pacientes son candidatos a estos procedimientos ni pueden garantizarse resultados.
Administración de medicación en la zona del nervio con guía ecográfica.
Técnica ecoguiada que separa el nervio de los tejidos que lo rodean mediante líquido.
Técnica intervencionista que actúa sobre el nervio de forma controlada.
Cuando estén indicadas según el diagnóstico.
Muchos síntomas neurológicos pueden parecerse entre sí. Un hormigueo en la mano, una pérdida de sensibilidad o una disminución de fuerza pueden tener diferentes orígenes.
Por eso el enfoque comienza por localizar la estructura responsable antes de decidir el tratamiento.
Dentro de un mismo enfoque clínico.
Anestesia, Tratamiento del Dolor y Neurofisiología
Su trabajo se centra en diagnosticar con precisión patologías complejas del dolor y alteraciones nerviosas, cuando el origen del problema no está claro o los tratamientos previos no han dado respuesta.
Combina el estudio neurofisiológico, la ecografía y el tratamiento intervencionista dentro del mismo proceso: primero se localiza el origen y después se decide qué hacer.
Puede deberse a que un nervio esté comprimido o irritado en algún punto de su recorrido, por ejemplo en la muñeca, el codo o la zona cervical. También existen otras causas posibles, por lo que no es recomendable asumir un origen sin una valoración médica.
Si el hormigueo se repite, te despierta por la noche o se acompaña de pérdida de sensibilidad o de fuerza, conviene estudiarlo.
Algunas pistas pueden ser un hormigueo o adormecimiento en una zona concreta, que aparezca o empeore con ciertas posturas o movimientos, o que se acompañe de debilidad. Pero estos signos no permiten confirmar por sí solos qué nervio está afectado.
Solo una exploración especializada y, cuando procede, pruebas complementarias permiten confirmarlo.
Depende de cada caso. Habitualmente se parte de una exploración clínica especializada y, según lo que se encuentre, pueden indicarse un estudio neurofisiológico y una ecografía de alta resolución del nervio y de su entorno.
La electromiografía y los estudios neurofisiológicos valoran la función del nervio y del músculo. La ecografía permite ver la estructura del nervio y de los tejidos que lo rodean.
Son pruebas que aportan información distinta y, en muchos casos, complementaria.
No necesariamente. Depende del nervio afectado, de la intensidad de los síntomas, del tiempo de evolución y de los resultados del estudio. Hay casos en los que la cirugía puede ser la opción adecuada y, si es así, se deriva al especialista correspondiente.
En algunos casos existen opciones no quirúrgicas, como infiltraciones ecoguiadas, hidrodisección o radiofrecuencia pulsada. Que sean adecuadas depende del diagnóstico y no todos los pacientes son candidatos. Tampoco es posible garantizar resultados.
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